jueves, 28 de mayo de 2009

PRÁCTICAS DE CAMPO

Delimitación de problema

Como cualquier fenómeno del universo el problema de investigación no es estático sino que corresponde a una dinámica. Ya que los problemas existen en un estado de latencia (sus manifestaciones aún no son evidentes) esperando ser reconocidos.
Aunque el problema este latente, no siempre se reconoce en su totalidad, parte de él puede ser identificado cuando algo de éste se manifiesta, por lo tanto al visualizar el problema tal vez se encuentren varios enigmas con aspectos que requieren respuesta, si eso sucede, se deben reducir o ubicar en metas que se puedan abordar a un solo estudio, por consiguiente hay que plantearlo de forma adecuada, con un lenguaje claro y conciso, es decir hay que delimitarlo.
La identificación y clara delimitación de un problema con miras a su investigación científica no es algo fácil de lograr, pues no existen reglas para ello; el acto mismo de "inventar" o descubrir un problema es algo que escapa al análisis lógico. Sin embargo, pensar verdaderamente un problema determinado que sea teóricamente significativo y, en principio investigable, puede convertirse en una empresa de reflexión muy cuidadosa y que no suele emprenderse sin un mínimo de vocación.
Lo que sucede generalmente que cuando uno se plantea un problema que cree que ya esta delimitado al ir consultando más información resulta que se derivan una serie de preguntas que para nosotros pueden ser problemas, de tal manera que nuestro problema original resulta un problema muy general , por lo que la última pregunta de la cual ya no se derive otra que nos interese será nuestro problema a investigar, como puede apreciarse en la siguiente figura.
La delimitación del problema, es la pregunta concreta o específica cuya redacción visualiza la estructuración de la investigación en su conjunto.
El planteamiento y delimitación del problema implican la elaboración de un proyecto de investigación en el que se señalarán: qué se va a investigar, cómo se va a investigar y con qué recursos teóricos y materiales se va a investigar. En esta fase se obtiene como producto básico el problema de investigación y a partir de él se formulan y determinan los demás aspectos de un proyecto (objetivos, hipótesis, justificación procedimientos, bibliografía etc..)No delimitar confunde y nos lleva a diferentes caminos.


Determinación de objetivos

Para la determinación de los objetivos hay que tener en cuenta los siguientes aspectos:
Los objetivos, tanto personales como profesionales, van a determinar las motivaciones del sujeto. Las prioridades establecidas van a estar condicionadas por las motivaciones del sujeto, el carácter del objetivo y por coacciones externas al sujeto.
Podemos establecer tres tipos de objetivos:
Objetivos de acción:

Son los que la persona se propone realizar en un periodo de tiempo determinado (una semana, un mes, un año,...). Estos objetivos han de tener una serie de características para que puedan conseguirse:

- Realistas, ni sobrevalorados ni infravalorados.
- Motivantes, satisfactorios tratar de ser "el mayor" o "el mejor" en el momento que se llega al objetivo.
- Flexibles, aceptar cierto grado de lo imprevisto.
- Han de ser realizables, implicando un plazo de tiempo, ser expresados en términos de acción, determinando quien es el responsable de la
acción a emprender, y el resultado ha de ser claramente cuantificable.
- Han de ser planificados, integrados en la gestión del tiempo.

Objetivos de mejora:

Podrían se equivalentes a las buenas decisiones, pero que no se cumplen siempre. Este tipo de objetivo requiere unas propiedades determinadas para que puedan ser efectivos:

- Han de ser traducidos en objetivos de acción a corto plazo.
- Han de tenerse en cuenta las características del entorno que los rodea, si este entorno va a actuar como freno o como motor.
- Ha de saberse cuando hay que cogerse a ellos para que puedan ser cumplidos, de manera particular en los momentos de frustración,
cólera, miedo, soledad, aburrimiento. Hay que plantarles cara a estas situaciones negativas y tomar la seria decisión de afrontarlas.
- No han de imponerse normas demasiado estrictas.
- Se debe proceder por etapas.

Objetivos vitales:

Los rumbos significativos que queramos darle a nuestra vida van a determinar la garantía de la coherencia en nuestras acciones. Para ser operativos, este tipo de objetivos tienen que ser formulados con claridad. Hay cuatro aspectos que pueden esclarecer como abordar este tipo de objetivos:

El nivel de satisfacción: A partir de una lista de actividades sobre el día o la semana, debe determinarse en cada caso el grado de satisfacción que va a provocar en el sujeto cada una de ellas.

El grado de decisión: A partir del empleo del tiempo, el sujeto ha de preguntarse si lo quiso o no, y concluir con lo que decidió cambiar o no.

- La esencialidad vital: Supongamos que nos quedasen unos meses de vida, que no son suficientes para realizar todo lo que hubiésemos querido, ¿en qué centraríamos toda nuestra energía?
- La valoración personal: Imaginemos que cambiamos de empleo, o nos trasladan de ciudad y debemos despedirnos de los que nos rodean. ¿Qué elogios sinceros nos gustaría oír?
La formulación de los objetivos es más eficaz si:
- Son coherentes con nuestro estilo de vida, teniendo en cuenta las redes familiares, profesionales y sociales a las cuales pertenecemos. Como se decía anteriormente, tal vez tengamos que flexibilizar nuestros objetivos para ajustarlos al entorno.
- Han de ser construidos en términos positivos, ya que las palabras están subjetivamente cargadas de modo positivo o negativo. Por ejemplo, palabras como "noche, gris, frío, negro, apagado" están cargados de un componente negativo que palabras como "día, luz, brillo,..." no tienen. Las expresiones también pueden traducirse a una visión más positiva. Por ejemplo, es más positivo decir que "quiero resultar más atractivo" que decir que "quiero perder peso", o es mejor decir que "quiero respirar a pleno pulmón" que decir que "quiero dejar de fumar".
- Dependen de uno mismo, ya que sólo el sujeto que aborda este objetivo puede tomar la iniciativa y la responsabilidad de los objetivos que se fijan.
- Son cuantificables para controlar su evolución. Se deben pasar a cifras o categorías todo lo que sea posible y establecer un cronograma, tomando previsión sobre el momento en el que tendríamos que comprobar el desfase entre lo previsto y lo realizado.